El avistamiento II

Kastrov pulsa el botón que todos estábamos rogando: un botoncito azul, algo así como el del microondas, para decirle: “ya te hemos escuchado, puedes parar de incordiar”.

El punto verde está ya muy cerca. Tanto que los ojos del Capitán Purchase ya pueden  entrecerrarse para distinguir aquello a lo que nos acercábamos. Y así era, porque aquello permanecía inmóvil, y ahí se quedaría a un lado si cambiáramos el rumbo o nos diéramos la vuelta sin decir más.

Pero en nuestra nave no caben cobardes, así que seguimos adelante.